Afición

Sobre la Afición

El Club Sport Cartaginés cuenta con una afición realmente ejemplar, y que en gran cantidad de ocasiones ha sido catalogada por comunicadores y aficionados a otros clubes como la mejor afición de Costa Rica, e inclusive es casi generalizada la creencia de que los aficionados brumosos son los más fieles del país.

Lo  más rescatable de estos seguidores es que su fidelidad no se queda en las palabras, y que, para bien o para mal, han estado bajo prueba de las circunstancias del destino, en más de una ocasión, demostrando estar en las buenas y en las malas, valga resaltar éstas, ya que no cualquier afición acompaña a su equipo en el sufrimiento y la derrota, como lo han hecho sin dudar los brumosos.

Volvamos la mirada a 1983,  el gran ausente en la primera división: el Cartaginés, recientemente descendido a la segunda categoría tras una serie de desaciertos en el club.  Pero esto no es el detalle a observar, sino la reacción de la afición hacia este hecho, que con gran fidelidad y nobleza no se apartaron del equipo cuando este más lo necesitaba, prestándole su apoyo incondicional durante esta temporada, llenando el “Fello” Meza y cualquier otro estadio que visitara el conjunto blanquiazul y finalmente celebrando su regreso merecido a la máxima categoría.

Temporada 2003-2004, gran expectativa en las filas brumosas, la escuadra decana de Costa Rica sería dirigida por un entrenador mundialista, que conformó un equipo en apariencia competitivo, apoyado como siempre por los seguidores, pero la realidad sería distinta, ya que la planilla conformada y el director técnico no dieron la talla, y tras varias sucesiones en el banquillo,  la barca azul parecía retomar nuevamente el rumbo a la categoría inferior, pero nuevamente la historia daría un giro, y de nuevo con un respaldo espectacular en las gradas, se logró enderezar el rumbo y mantenerse en la división donde el Cartaginés merece de estar.

Y la prueba más reciente y más viva en la memoria de los costarricenses es la de la temporada 2007-2008, donde de nuevo una planilla poco competitiva, cayó en puestos de descenso, y que parecía destinada al descalabro, tocó fondo cuando acumuló su noveno partido sin ver la victoria en la misma cantidad de encuentros en el Campeonato de Clausura 2008.

Pero fue entonces donde, después de una dolorosa derrota de visita con lágrimas en la cancha y en las gradas incluidas, que la afición reaccionó, no se quedó de brazos cruzados y nuevamente, quiso llevar el apoyo a otro nivel, inyectando motivación extra al plantel previo a cada encuentro por medio de mantas, papelitos, humo azul y blanco y serpentinas, haciendo que tanto en las gradas como en la cancha se sintiera y se viviera cada partido como una final, incidiendo positivamente la afición en el rendimiento de un equipo que había logrado tan sólo 3 puntos, alcanzara una racha de 6 partidos invicto y 15 puntos, lo que fue suficiente para lograr salvar la categoría.

Las anteriores son muestras del porqué para dirigentes y  jugadores que se han desempeñado en el club o se han enfrentado a este, siempre que el Cartaginés juegue respaldado por su gente, tendrá en la cancha a su mejor y más temido elemento, el que siempre está con él, su jugador número doce.

Carlos Leiva [ leiva@cartagines.co.cr]